Desde Imaza, Provincia de Bagua - Su cuerpo estaba tieso en la cama hecha de cañas amarillas y gruesas. Las caras que lo rodeaban nos miraban. Chicos, mujeres, y hombres estaban sentados a su alrededor. Cuando entramos nos miró con tranquilidad y alivio, como si desde hacía tiempo nos estuviese esperando. Nosotros habíamos tenido que caminar una hora desde Imaza por la densa selva, para llegar a al lado de un pequeño río donde estaba esta cabañita, con sus paredes hecha de cañas y su techo de hoja de un tipo de palmera. En el interior, la casa tenía un lugar más grande donde estaba tendido nuestro entrevistado y otro recinto más allá que parecía una cocina. En la pared de madera que separaba ambos espacios dibujos hechos con carbón, mostraban una mazorca de maíz, y caras humanas.
El hombre, cansado, de cara pálida había seguido toda nuestra llegada, y con una seña les dijo algo a las personas que lo rodeaban. Entonces dos de sus familiares se acercan y lo ayudan a sentarse en la cama, cuando lo levantan su cara se retuerce por el dolor. Cuando logra sentarse su cara se enrudece nuevamente y sus ojos retoman el oscuro color con el que nos recibieron. Sin preguntarnos quienes somos comienza: “mi nombre es Revilla Yampis Ankuas, igualito les di a los militares, mi nombre, mis datos, a la DINOES también les di mi datos, no puedo negar mi nombre… Soy profesor de la Institución Educativa 16.579 de Kusu Chico, esta es mi comunidad, es pequeñita…”
La tensión de sus músculos aumenta con cada una de sus palabras, que salen de sus labios mientras su voz se prolonga como un soplido, tenue, que demuestra el esfuerzo que le causa. La situación no es fácil, Revilla se prepara para contarnos lo que le pasó hace tan solo dos días, cuando personas de la DINOES, lo detuvieron y lo torturaron en las cercanías de Estación 6, dos días después de que 13 de los policías que la custodiaban aparecieran muertos por los nativos.


